sábado, 29 de mayo de 2010

Aracajú, el viaje Olvidado

Las grandes aventuras del viaje a Curitiba y la ansiedad por contarlas, me llevaron a dejar relegado otro viaje que hicimos, esta vez más cerquita y más cortito: Aracajú.
Separan a Salvador de la capital del Estado de Sergipe sólo 4 horas de colectivo o menos de 50 minutos de vuelo. Estuvimos muy cerca de comprar pasajes de ómnibus para ir, pero cuando buscamos precios de pasajes aéreos, vimos que salía 15 reales más y la diferencia en tiempo y cansancio era mucha. Así que volamos para hacer nuestro viaje “Flash” para Aracajú.
El motivo principal del viaje era el casamiento de una pareja de amigos de Elen, Flavio y Marília. Llegamos el sábado a la mañana, desayunamos y fuimos a la playa de Atalaya junto con otros amigos de Elen que estaban hospedados en la misma posada que nosotros y que también habían viajado para el casamiento. Pasamos parte de la tarde en la playa y nos volvimos al hotel para arreglarnos para el casorio.
El casamiento fue al atardecer en la playa con una luna llena espectacular. Muuy lindo y una gran fiesta!!. Con Elen no nos quedamos hasta muy tarde porque habíamos contratado una visita al valle del río San Francisco o “Xingó” muy temprano el domingo.
Dormimos lo que pudimos, nos levantamos tempranísimo y salimos de paseo con nuestro guía turístico local que a duras penas conseguía hablar correcto en portugués. Mirá que para que yo me de cuenta de que el tipo hablaba mal, tenía que hablar muy mal, pero lo pero de todo es que hablaba mal y mucho!! Jeje. Pero bueh, un detallecito, oídos sordos y a disfrutar del viaje.
El San Francisco es un río bastante caudaloso de mucha importancia turística y económica en la región. Hay una central hidroeléctrica de mas de 3.000.000 KW (entre las 10 mayores de Brasil) y proyectos de irrigación para el cultivo en la árida región del nordeste brasilero.
En relación al turismo, el paseo consiste en subirse a un catamarán que te lleva por la represa río arriba navegando por la parte encajonada del río, como si fueran cañones (tipo cañón del colorado pero mas chico). El destino final del paseo es un área con unos 15 metros de profundidad donde se puede dar un chapuzón en el agua y pasear en barquitos a remo.
Volvimos de noche ya a la posada, comimos unas tapiocas (Típicas de la región) mientras nos enterábamos de los terribles terremotos en Chile. Dormimos un poco y de madrugada volvimos a Salvador para agarrar el auto y a laburar derecho.Un viaje corridito, grandes distancias recorridas en poco tiempo, muy lindo.
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lunes, 24 de mayo de 2010

Semana Santa en Curitiba Parte 4

En el capítulo final de este viaje, voy a hablarles sobre gastronomía. No será sobre la gastronomía típica de la región sino de las visitas gastronómicas que hicimos con Elen.

En el capítulo anterior quedé debiendo contarles sobre el almuerzo en el restaurante más grande de América Latina. Se llama Madalosso y es parte de una cadena de restaurantes muy grande e importante del barrio, tiene capacidad para mas de 4600 personas, divididas en los 8 salones del complejo. Sirven un tenedor libre de pastas muy bueno y a un buen precio. Es muuuy grande, no conseguí sacar fotos del lugar, pero si entran en la página de Madalosso van a poder ver algunas fotos representativas.

Una noche estábamos a fin de hacer algo romántico y nos recomendaron una casa de fondue llamada Chateau de Gazon donde comimos a lo grande. El plato de la casa es una fondue de queso, bourguignon y fondue de chocolate de postre. Todo tenedor libre y muuuy bueno. Un vinito argentino para completar y la barriga llena a punto de explotar! Je.

Una noche, salimos con una pareja de amigos de Curitiba que nos llevaron a una calle donde hay 4 restaurantes temáticos, un mexicano, un ruso, un irlandés y un americano tipo de los años 50. Nos quedamos en este último llamado Peggy Sue. La elección del lugar tiene que hacerse exclusivamente por el ambiente ya que al ser todos los restaurantes del mismo dueño, colocan a disposición la carta de todos los restaurantes. Yo, por ejemplo me pedí una hamburguesa típica americana y un “muestrario” de cervezas del bar inglés.

Así fue como volvimos como con 4 kilos más encima cada uno jeje. Menos mal que no se paga exceso de equipaje por lo que uno trae de más en la panza jejeje.
Así pasamos unos maravillosos y muy bien disfrutados días en Curitiba. Disfrutamos muchísimo, paseamos otro tanto y quedó bastante para visitar todavía. Eso siempre es un buen motivo para volver, o no?
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jueves, 20 de mayo de 2010

Semana Santa en Curitiba Parte 3

Como prometí en el capítulo anterior, ahora voy a contarles sobre los lindos lugares que visitamos en Curitiba.
El día que llegamos fuimos al jardín botánico. Un parque muy lindo con muchísimo verde (como en los tantos parques curitibanos), un lago, algunos patos y animales sueltos. Hay un paseo dentro del jardín que es un tour donde se pueden oler, tocar e admirar de cerca variadísimos tipos de plantas, aumentando la experiencia sensorial con la naturaleza. Altísimamente recomendable! El jardín botánico tiene también un invernadero que es el ícono del lugar. Difícil describirlo, así que mejor véanlo en las fotos jeje.

Después visitamos el bosque Alemán. Un paseo lindo que mientras seguimos por un camino en medio de un bosque mágico con postas que van contando la historia de Hansel y Gretel, llegamos a la famosa casa de la bruja del cuento donde dos veces por día, una bruja cuenta historias para los chicos que visitan el lugar.
Después de comer unos dulces alemanes que hay en un barcito, fuimos para la Opera de alambre: Un teatro construido en hierro sobre un espejo de agua, revitalizando una antigua mina. Hay también como parte del complejo, un teatro a cielo abierto, conformando un complejo cultural muy bien montado.

No podíamos sacar del programa el parque Bariguí, el más grande de la ciudad. Se trata de un parque verdísimo, que es muy usado día a día por los vecinos, tiene unos aparatos para hacer gimnasia y ahorrarse unos reales en el gimnasio je.

El último día fimos tempranito al museo Oscar Niemayer, un museo en homenaje al genial arquitecto brasileño quien diseñó el ícono del museo: “el ojo”. Dentro está la sala principal del museo y se accede a la misma por un túnel fantástico y futurista. Para almorzar y cerrar nuestro paseo por Curitiba con broche de oro, no podíamos dejar de visitar el barrio italiano y gastronómico de Santa Felicidad, almorzando en el restaurante más grande de América Latina.

Más detalles sobre este restaurante y la gastronomía en la cuarta y última entrega de este viaje.








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