A pesar de las diferencias geográficas, estacionales y temporarias, algunos factores en común hubo entre los casamientos. Llovió mucho en los días previos, incluso la hora previa al comienzo de la ceremonia parecía que recibíamos a los invitados con baldazos de agua! Por suerte, en el momento de empezar con la fantástica entrada de la novia la lluvia paró y dejó que todo transcurriera en tranquilidad.
La ceremonia fue muy muy linda, el padre mezclaba en su discurso frases religiosas, chistosas y emotivas. Esa mistura hizo que todos participaran de la celebración y que lo que acostumbra ser una cosa aburrida y extensa, sea algo memorable y maravilloso.
Después del clásico beso y la salida, quisimos hacer algo diferente y en vez de hacer que los invitados nos tiraran arroz, burbujas, pétalos o cualquier cosa, nosotros quisimos tirarles mariposas. La idea parecía muy copada, pero parece que las mariposas estaban medio acobardadas por la lluvia o por el tiempo que habían pasado en la caja y no querían salir, así que no fue tan espectacular como lo habíamos soñado, pero aún así fue lindo.
No realizamos una graaan mega fiesta sino que aprovechamos casarnos a la mañana para hacer un cocktail en un espacio al aire libre que queda exactamente al lado de la iglesia. Este lugar tiene una vista privilegiada de la bahía de todos los santos y de una de las playas mas importantes y lindas de la ciudad (Porto da Barra). Contábamos con la generosidad de San Pedro para que nos de un buen tiempo y haga su parte en la decoración del lugar y afortunadamente no nos defraudó.
Otra de las novedades que introdujimos a nuestra fiesta fue que, además del clásico lanzamiento del ramo, Elen tiró un Sapo de peluche para que la soltera afortunada que lo agarrara pudiera besarlo y transformarlo en su príncipe azul. Para los solteros (Para los hombres en realidad) yo lancé una botella de whisky importado, no es que había que besarlo ni que iba a darle suerte ni nada de eso, sólo por diversión y alcoholismo jeje.
Cuando la tarde comenzaba a asentarse y los invitados iban despidiéndose agradecidos, felices y llenos de buenos deseos, nosotros también partimos rumbo al hotel y a vivir nuestra noche de nupcias final.








