miércoles, 6 de octubre de 2010

Luna de Miel (1º parte: Mendoza)

Después de tantos casamientos, finalmente llegó la hora de la Luna de Miel. Y tantas bodas, fiestas, ceremonias y firmas merecían una gran luna de miel, un gran viaje.

Tras una breve pasada por Córdoba para ver a la familia y comprar y pedir prestadas algunas ropas de abrigo, nos fuimos a Mendoza, una de las grandes capitales mundiales del vino. Prácticamente desde que conozco a Elen, que me cobra y me cobra que la lleve a conocer Mendoza pues todas las personas que le comentaron sobre la ciudad, le trasmitieron el encanto por la capital cuyana (Incluso yo mismo).

Volamos en un ruidoso avioncito bimotor de la empresa Sol y en una hora y veinte estábamos en el Plumerillo. A penas llegamos, fuimos directo a la bodega Zuccardi donde hicimos una visita guiada y enseguida almorzamos un espectacular asado en “La casa del visitante”. No fue barato, pero valió la pena: Un ambiente muy agradable, gran servicio, vinos a voluntad y muy buena y variada carne.

Habíamos reservado un curso de degustación en la propia bodega, donde aprendimos algunos conceptos básicos para la apreciación del vino y que pudimos poner en práctica el resto de los días en Mendoza.

Para terminar ese primer día salimos a picar algo a la peatonal, donde comimos mal, poco y caro en los barcitos de la calle Sarmiento.

El segundo día en Mendoza hicimos un tour de bodegas, visitando San Huberto (Lujan de Cuyo), Don Arturo (Maipú) y la olivícola Pasrai. Por la época, los paisajes secos de los viñedos no son un espectáculo muy atrayente (por lo menos no como lo recordaba en Abril cuando fui por primera vez). Pero aún así pudimos aprender un poco mas sobre la producción de esta bebida que nos gusta tanto y obviamente, comprar unas botellitas también.

San Huberto es una bodega de tamaño medio muy antigua que produce vinos básicamente para el mercado interno. Por otro lado, Don Arturo es una bodega chica, casi artesanal, de cuya producción, una pequeña parte es vendida a Estados Unidos y la mayoría la comercializa en la propia bodega a los turistas que la visitan. Las dos bodegas tienen vinos buenos y accesibles: se consiguen malbecs roble de 6 a 13 meses por precios entre 25 y 100 pesos (Obviamente nosotros llevamos los de 25 jeje).

La olivícola fue la mas decepcionante de las visitas. Se trata de una planta chica que produce bastantes aceites con el antiguo sistema de prensas.
La visita a la fábrica es medio pelo, pero los aceites son buenos y variados.

Esa noche la terminamos bien arriba cenando en “el 23”, un barcito con comidas muy bien elaboradas, presentadas y deliciosas. Tiene un ambiente al aire libre muy lindo y está contiguo a una vinería con muchos vinos y muchos de alta gama.

El tercer y último día en Mendoza, nos fuimos a pasear por el parque San Martín. Fuimos caminando desde el centro por la Av. Emilio Civit admirando las lindas casas hasta llegar a los portones del parque. Enseguida, desde el centro de información turística, fuimos en una trafic que te lleva a la cima del cerro de la gloria y de vuelta al portón. Después dimos un paseo por el lago y almorzamos mal en un barcito en la punta del Lago. El parque es gigante y nos tomamos nuestro tiempo para pasear y disfrutar.

Así pasó el tiempo, volvimos al hotel a preparar las valijas, nos tomamos un café con Carlitos Bazán y partimos en colectivo rumbo al próximo destino: Bariloche y Villa La Angostura.




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